CARTA DE UN DROGADICTO A SUS PADRES.
Queridos Padres:
Les escribo de estas
cuatro paredes blancas, donde estoy pagando mi torpeza y debilidad. Saben
estuve pensando en por qué llegué hasta
este extremo, robar, herir a la gente , sólo por conseguir mi droga, mi veneno.
Estuve pensando en ti
papá, en tus problemas y tus borracheras, recordé que nunca tuviste tiempo para
mí. Me llenaste de cosas materiales, que sólo tienen valor monetario. Pero
¿dónde estabas tú?, tu presencia, tus palabras, tus consejos. No sabes cuánta
falta me hiciste. Hubiera cambiado todo lo que tenía por un consejo, una
palabra de aliento, por un regaño.,por cualquier cosa que me hiciera saber que te importaba. Si hubiera sabido que
te importaba, entonces, no habría salido a la calle en busca de lo que me
faltaba en casa. Pero tuvo que ser así. Aún recuerdo lo que dijiste al saber
que estaba detenido: -Lo tenías todo
¿por qué nos haces ésto?.
Sí papá, tuve todo lo material, pero
¿tú dónde estabas cuando te necesité? Y tú mamá, ¿dónde estabas cuando necesitaba un poco de amor, cuando un
problema me ahogaba y necesitaba un consejo, desahogar mis lágrimas con
alguien? Siempre encerrada en tus compromisos sociales, preocupada de quedar
bien con los demás, menos contigo misma y con tu familia, siempre con el qué
dirán en la boca, siempre pensando en dinero y exigiéndole a mi padre, como si
la vida girase en torno al dinero. Recuerdo que siempre estuve bien vestido,
pero nunca me preguntaste qué pensaba, qué proyectos tenía, qué metas esperaba
alcanzar….
Recuerdo que hojeaba
el album de fotografías y al observar la
fotografía de su matrimonio y compararla con ustedes, la imaginaba como un
cadáver, una tumba, el recuerdo de un amor que murió y en ustedes veo sus
fantasmas, los restos tétricos de ese tan inmenso amor que llegaron a vivir.
Nunca vi amor entre ustedes, siempre discutiendo, peleando, en constante lucha y
pleito. Para ustedes yo no existía, me ignoraban y lastimaban.
Recuerdo muy bien
cómo empezó todo, me sentía solo.Me uní a un grupo de chiquillos que tenían el
mismo problema: la falta de padres, la incomprensión de los mismos, la soledad.
Primero eran sólo juegos, después llegó la droga por inquietud, no lo sé por
tantas cosas. Pero ahí estaba, un canuto de
marihuana, aspirando el humo como desesperado, encontrando en ella lo
que estaba buscando, una manera de olvidarme de mis problemas. Olvidando mi
soledad, evadiendo mis problemas. Huyendo cobardemente de mi realidad.
Al principio
no me era tan difícil conseguir la droga, con el dinero que me daban cuando les
pedía, luego cambié a otras drogas más pesadas y caras, LSD, morfina,
cocaína…Entonces, me dí cuenta que el dinero no me alcanzaba, empecé a vender
cuánto tenía, todo lo material que me dieron se convirtió en droga para mí.
Lo peor empezó
cuando tuve que robar, porque no me quedaba nada para vende .Primero fueron
robos a niños pequeños, a muchachos más pequeños que yo, hasta llegar a robar
tiendas y a cuanta persona se cruzaba en mi camino. Siempre creí que no era
…dependiente de la droga. Pensaba
que yo podía dejarla cuando yo quisiera. Empezaba con mi frase: Hoy es
la última vez. Y seguía cada vez más.
Aquella noche
estaba como de costumbre con mis amigos en la esquina, cuando pasó aquel
hombre, no era muy alto,de avanzada edad, él pasó junto a nosotros con cierta
indiferencia, pero yo que sentía quemarme por las ganas de la droga y no tenía
más que unos pocos pesos para comprarla, saqué mi navaja de mi bolsillo y, sin
pensarlo, me abalancé contra él. El viejecillo empezó a gritar cuando sintió mi
navaja en la espalda. Mi desesperación empezó a aumentar con esos gritos, no
sabía qué hacer al ver fluir la sangre: mi cuerpo quedó paralizado: cuando
reaccioné quise buscar en su bolsillo, pero más tardé en reaccionar que en oir
el tremendo chillido de las sirenas que venían hacia mí. Quise correr, pero ya
era muy tarde. Quise pelear cuando sentí las manos de los policías en mis
brazos. Tal fue mi furia, que tuvieron que golpearme en la cabeza …y perdí el
conocimiento.
Desperté en una celda, frente
a un uniformado y ustedes, mis padres. No supe qué hacer, mi madre llorando y
tú con cara de querer regañarme , pero
al mismo tiempo, con tristeza y cariño en tu cara. Un juez me sentencia a una
reclusión indefinida y sólo oí de tus labios las palabras de siempre: ¿Por qué
si lo tenías todo?
Por último,
quisiera pedirles perdón por todo lo que
pasaron y aconsejarlos, no sólo a
ustedes, sino a todos los padres del mundo: no descuiden a sus hijosy y entreguen todo el cariño que son capaces de
dar, practiquen el mandato Amense los
unos a los otros, Aprendan que el amor es lo más importante para comprender, aconsejar,
escuchar a la otra persona. El amor no
se puede reemplazar por cosas materiales o por el dinero.
Los quiere y
extraña TONY.
(Autor:Miguel
Tenorio).